Los
secretos de los helados de paila
La tradición de producir los
deliciosos helados se remonta a 1897, cuando Rosalía Suárez
experimentaba con jugos de frutas y trozos de hielo, traídos
directamente de la cima del taita Imbabura.
Los
primeros helados causaron tan buena impresión que se convirtieron
rápidamente en el bocadillo infaltable de los días
soleados. Como en sus primeros años, el helado se elabora
a mano. El jugo de frutas se amasa en las gigantes y brillosas
pailas de bronce, con la ayuda de una cuchara de palo. Poco a
poco, el jugo cambia de consistencia, mientras se gira la paila
sobre el hielo que reposa en un nido de paja, encima de un caballete.